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julio 28, 2026

El ejemplo de Baruc: servir a Dios en medio de tiempos difíciles






El ejemplo de Baruc: servir a Dios en medio de tiempos difíciles


Estudio bíblico

El ejemplo de Baruc: servir a Dios en medio de tiempos difíciles

Texto base: Jeremías 36:8

Introducción

Baruc, hijo de Nerías, hizo conforme a todo lo que el profeta Jeremías le había mandado, y leyó en el libro las palabras del SEÑOR, en la casa del SEÑOR.

Baruc fue un siervo fiel que trabajó al lado del profeta Jeremías en medio de tiempos de oposición, rechazo y crisis espiritual en el pueblo de Dios.

El pueblo había rechazado al profeta.

Jeremías 36:5. Entonces Jeremías dio órdenes a Baruc: «Estoy detenido; no puedo entrar en la casa del SEÑOR.

No sabemos con certeza por qué Jeremías fue excluido del templo, aunque pudo relacionarse con sus intervenciones anteriores allí. A pesar del temor, el cansancio y la presión, permaneció fiel y continuó colaborando en la obra de Dios.

Nosotros también debemos mantenernos siempre fieles.

Hebreos 10:23. Mantengamos firme la profesión de nuestra esperanza sin vacilar, porque fiel es Aquel que prometió.

Su vida y su ejemplo nos enseñan la importancia de permanecer firmes, aun cuando servir a Dios se vuelva difícil y complicado.

SERVIR A DIOS NO SIEMPRE SERÁ FÁCIL — JEREMÍAS 36:4

Llamó, pues, Jeremías a Baruc, hijo de Nerías, y Baruc escribió al dictado de Jeremías, en un rollo, todas las palabras que el SEÑOR le había hablado.

Baruc tuvo que escribir las palabras de Jeremías mientras la nación rechazaba el mensaje de Dios. Del mismo modo, nosotros enfrentaremos oposición al enseñar la Palabra y la verdad de Dios.

Jesús fue claro y categórico.

Juan 15:20. »Acuérdense de la palabra que Yo les dije: “Un siervo no es mayor que su señor”. Si me persiguieron a Mí, también los perseguirán a ustedes; si guardaron Mi palabra, también guardarán la de ustedes.

La gente apartará su oído de la verdad.

2 Timoteo 4:3-4. Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que, teniendo comezón de oídos, conforme a sus propios deseos, acumularán para sí maestros,

v. 4. y apartarán sus oídos de la verdad, y se volverán a los mitos.

Al pueblo de Dios en tiempos de Isaías le agradaba escuchar mentiras.

Isaías 30:9-10. Porque este es un pueblo rebelde, hijos falsos, Hijos que no quieren escuchar La instrucción del SEÑOR;

v. 10. Que dicen a los videntes: «No vean visiones»; Y a los profetas: «No nos profeticen lo que es recto, Dígannos palabras agradables, Profeticen ilusiones.

El apóstol Pablo enfrentó una oposición seria y fuerte por enseñar y predicar la verdad.

Elimas, el mago, fue uno de sus opositores.

Hechos 13:8. Pero Elimas, el mago, pues así se traduce su nombre, se les oponía, tratando de desviar de la fe al procónsul.

Alejandro el calderero también se opuso.

2 Timoteo 4:14-15. Alejandro, el calderero, me hizo mucho daño; el Señor le retribuirá conforme a sus hechos.

v. 15. Tú también cuídate de él, pues se opone vigorosamente a nuestra enseñanza.

Siempre habrá personas que quieran escuchar la verdad de Dios y obedecerla. Nunca abandonemos nuestra responsabilidad de seguir enseñándola, aun en medio de la oposición.

Los hermanos de Tesalónica recibieron la Palabra de Dios en medio de mucha oposición.

1 Tesalonicenses 1:6. Y ustedes llegaron a ser imitadores de nosotros y del Señor, habiendo recibido la palabra, en medio de mucha tribulación, con el gozo del Espíritu Santo,

1 Tesalonicenses 2:16. Impidiéndonos hablar a los gentiles para que se salven, con el resultado de que siempre llenan la medida de sus pecados. Pero la ira de Dios ha venido sobre ellos hasta el extremo.

Siempre habrá oposición a la verdad de Dios. Sin embargo, eso nunca debe desanimarnos, hermanos. Debemos seguir enseñando la verdad, cueste lo que cueste.

2 Timoteo 4:2. Predica la palabra. Insiste a tiempo y fuera de tiempo. Amonesta, reprende, exhorta con mucha paciencia e instrucción.

Nunca dejemos de enseñar la verdad, aunque la gente no desee oír la Palabra de Dios.

DIOS VE EL CANSANCIO DE SUS SIERVOS Y LOS FORTALECE — JEREMÍAS 45:3, 5

“Tú dijiste: ‘¡Ay, infeliz de mí!, porque el SEÑOR ha añadido tristeza a mi dolor. Cansado estoy de gemir y no he hallado reposo’”.

Este pasaje refleja el profundo lamento de Baruc, secretario y escriba del profeta Jeremías. Baruc expresa su agotamiento físico y espiritual: siente que Dios ha añadido aflicción a su dolor y que se encuentra exhausto, sin hallar descanso, mientras sirve fielmente en una época de crisis nacional y juicio inminente.

Baruc expresó su agotamiento y su tristeza delante del Señor.

Dios animó a Baruc y le prometió guardar su vida en medio de la dificultad.

Jeremías 45:5. ”Pero tú, ¿buscas para ti grandes cosas? No las busques; porque voy a traer calamidad sobre toda carne”, declara el SEÑOR, “pero a ti te daré tu vida por botín en todos los lugares adonde vayas”».

Dios nunca abandona a quienes permanecen firmes en sus propósitos.

Hebreos 13:5. Sea el carácter de ustedes sin avaricia, contentos con lo que tienen, porque Él mismo ha dicho: «NUNCA TE DEJARÉ NI TE DESAMPARARÉ»,

Nunca debemos temer.

Isaías 41:10. No temas, porque Yo estoy contigo; No te desalientes, porque Yo soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, Sí, te sostendré con la diestra de Mi justicia”.

Moisés llegó a un momento de cansancio mientras guiaba al pueblo de Dios.

Números 11:14-15. »Yo solo no puedo llevar a todo este pueblo, porque es mucha carga para mí.

v. 15. »Y si así me vas a tratar, te ruego que me mates si he hallado gracia ante Tus ojos, y no me permitas ver mi desventura».

Dios respondió proveyendo setenta ancianos para ayudarle a llevar la carga del pueblo.

Números 11:16-17. Entonces el SEÑOR dijo a Moisés: «Reúneme a setenta hombres de los ancianos de Israel, a quienes tú conozcas como los ancianos del pueblo y a sus oficiales, y tráelos a la tienda de reunión y que permanezcan allí contigo.

v. 17. »Entonces descenderé y hablaré contigo allí, y tomaré del Espíritu que está sobre ti y lo pondré sobre ellos, y llevarán contigo la carga del pueblo para que no la lleves tú solo.

Elías también llegó a sentirse cansado.

1 Reyes 19:4. y anduvo por el desierto un día de camino, y vino y se sentó bajo un arbusto; pidió morirse y dijo: «Basta ya, SEÑOR, toma mi vida porque yo no soy mejor que mis padres».

Dios le envió un ángel para que comiera, descansara y recuperara sus fuerzas físicas.

1 Reyes 19:5-8. Y acostándose bajo el arbusto, se durmió; pero un ángel lo tocó y le dijo: «Levántate, come».

v. 6. Entonces vio que en su cabecera había una torta cocida sobre piedras calientes y una vasija de agua. Comió y bebió, y volvió a acostarse.

v. 7. El ángel del SEÑOR volvió por segunda vez, lo tocó y le dijo: «Levántate, come, porque es muy largo el camino para ti».

v. 8. Se levantó, pues, y comió y bebió, y con la fuerza de aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios.

El profeta Jeremías también se sintió cansado.

Jeremías 20:8, 10. Porque cada vez que hablo, grito; Proclamo: ¡Violencia, destrucción! Pues la palabra del SEÑOR ha venido a ser para mí Oprobio y escarnio cada día.

v. 10. Porque he oído las murmuraciones de muchos: «¡Terror por todas partes! ¡Denúncienlo, vamos a denunciarlo!». Todos mis amigos de confianza, Esperando mi caída, dicen: «Tal vez será persuadido, prevaleceremos contra él Y tomaremos nuestra venganza contra él».

Pero Dios estaba con él.

Jeremías 20:11. Pero el SEÑOR está conmigo como campeón temible; Por tanto, mis perseguidores tropezarán y no prevalecerán. Quedarán muy avergonzados, pues no triunfaron, Tendrán afrenta perpetua que nunca será olvidada.

Quizás nosotros también nos hemos sentido cansados o tristes porque algunos hermanos no son fieles a Dios o porque la gente no quiere escuchar la Palabra de Dios.

Dios conoce las cargas emocionales y espirituales de sus hijos y no nos deja solos.

Salmos 34:18-19. Cercano está el SEÑOR a los quebrantados de corazón, Y salva a los abatidos de espíritu.

v. 19. Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas lo libra el SEÑOR.

Él sabe hasta dónde podemos resistir.

1 Corintios 10:13. No les ha sobrevenido ninguna tentación que no sea común a los hombres. Fiel es Dios, que no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que pueden soportar, sino que con la tentación proveerá también la vía de escape, a fin de que puedan resistirla.

Aprendamos a buscar nuestra fortaleza solamente en Dios.

Efesios 6:10. Por lo demás, fortalézcanse en el Señor y en el poder de su fuerza.

Él siempre nos dará fuerzas.

Isaías 40:28-31. ¿Acaso no lo sabes? ¿Es que no lo has oído? El Dios eterno, el SEÑOR, el creador de los confines de la tierra No se fatiga ni se cansa. Su entendimiento es inescrutable.

v. 29. Él da fuerzas al fatigado, Y al que no tiene fuerzas, aumenta el vigor.

v. 30. Aun los mancebos se fatigan y se cansan, Y los jóvenes tropiezan y vacilan,

v. 31. Pero los que esperan en el SEÑOR Renovarán sus fuerzas. Se remontarán con alas como las águilas, Correrán y no se cansarán, Caminarán y no se fatigarán.

Sigamos fortaleciéndonos siempre en el poder del Señor.

LA FIDELIDAD A DIOS ES MÁS IMPORTANTE QUE EL RECONOCIMIENTO — JEREMÍAS 36:8

Baruc, hijo de Nerías, hizo conforme a todo lo que el profeta Jeremías le había mandado, y leyó en el libro las palabras del SEÑOR, en la casa del SEÑOR.

Aunque Baruc no era el profeta principal, fue un instrumento en la obra de Dios. Lamentablemente, muchas veces dejamos de hacer la obra del Señor porque buscamos el reconocimiento de otros.

Hace muchos años escuché a un hermano decir: «Ya no seguiré buscando almas ni predicándole a nadie, porque el reconocimiento siempre se lo lleva el evangelista».

Esta actitud nunca es correcta. Recordemos siempre, hermanos, que solamente somos siervos de Dios.

Lucas 17:10. »Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les ha ordenado, digan: “Siervos inútiles somos; hemos hecho solo lo que debíamos haber hecho”».

Buscar el reconocimiento de los hombres siempre traerá problemas, envidia y división, como ocurrió con Saúl frente a David.

1 Samuel 18:6-8. Y aconteció que cuando regresaban, al volver David de matar al filisteo, las mujeres de todas las ciudades de Israel salían cantando y danzando al encuentro del rey Saúl, con panderos, con cánticos de júbilo y con instrumentos musicales.

v. 7. Las mujeres cantaban mientras tocaban, y decían: «Saúl ha matado a sus miles, Y David a sus diez miles».

Las mujeres atribuían más victorias a David que a Saúl, y este reconocimiento despertó el enojo de Saúl.

v. 8. Entonces Saúl se enfureció, pues este dicho le desagradó, y dijo: «Han atribuido a David diez miles, pero a mí me han atribuido miles. ¿Y qué más le falta sino el reino?».

Dios desea y demanda que cada uno de nosotros sea fiel, aunque no sea evangelista o predicador.

1 Corintios 4:2. Ahora bien, lo que se requiere además de los administradores es que cada uno sea hallado fiel.

Todo lo que hagamos para la obra del Señor debemos hacerlo para él, con amor y entrega.

Colosenses 3:23-24. Todo lo que hagan, háganlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres,

Nunca hagamos las cosas para ser reconocidos, porque de Dios recibiremos el premio.

v. 24. sabiendo que del Señor recibirán la recompensa de la herencia. Es a Cristo el Señor a quien sirven.

Dios siempre honra a quienes le sirven con fidelidad y humildad. Sirvamos al Señor con sinceridad, aunque otros no valoren nuestro esfuerzo y trabajo.

Seamos como Juan el Bautista.

Juan 3:30. »Es necesario que Él crezca, y que yo disminuya.

Dios siempre premiará nuestra obra.

Hebreos 6:10. Porque Dios no es injusto como para olvidarse de la obra de ustedes y del amor que han mostrado hacia Su nombre, habiendo servido, y sirviendo aún, a los santos.

Nuestro trabajo en el Señor jamás es en vano.

1 Corintios 15:58. Por tanto, mis amados hermanos, estén firmes, constantes, abundando siempre en la obra del Señor, sabiendo que su trabajo en el Señor no es en vano.

Nuestro Señor Jesucristo viene para recompensarnos.

Apocalipsis 22:12. «Por tanto, Yo vengo pronto, y Mi recompensa está conmigo para recompensar a cada uno según sea su obra.

Nada de lo que hagamos por Dios quedará sin recompensa.

Seamos fieles hasta la muerte.

Apocalipsis 2:10. No temas lo que estás por sufrir. Yo te digo que el diablo echará a algunos de ustedes en la cárcel para que sean probados, y tendrán tribulación por diez días. Sé fiel hasta la muerte, y Yo te daré la corona de la vida.

Trabajemos siempre sin buscar el reconocimiento de los demás, sino solamente el de Dios.

Conclusión

La vida de Baruc nos enseña que servir a Dios en tiempos difíciles requiere fidelidad y confianza constante en él.

Aunque en algunos momentos nos sintamos cansados, rechazados, desanimados, abatidos o fatigados, Dios nos fortalece cuando permanecemos firmes en su obra.

Cada cristiano debe aprender a servir con constancia, entendiendo que Dios ve cada esfuerzo hecho para su obra y que él nos recompensará con vida eterna en los cielos.

Nunca busquemos el reconocimiento de los hombres, como lo hicieron muchos judíos. Seamos, más bien, humildes como Juan el Bautista y todos los fieles.

MARIO JAVIER MORENO CHÁVEZ
Américas 3, sector «A»
Andén 7, casa 1525-26
Managua, Nicaragua, C. A.
2 de julio de 2026
www.compralaverdadynolavendas.com


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